viernes, 11 de octubre de 2013

Memoria, un ejercicio en el presente




TIEMPO

El tiempo es un problema que ha ocupado a los seres humanos a lo largo de su existencia y, junto con el espacio, sirve para ubicar al hombre en un presente determinado.

La fijación del tiempo cuenta con las siguientes características:

1) Un acontecimiento fundador, considerado como el inicio de una nueva era. A partir de ahí se comienzan a datar los acontecimientos.
2) El eje referente del tiempo permite recorrerlo de presente a pasado o de pasado a presente.
3) Se fijan un repertorio de unidades que permiten denominar los intervalos constantes entre las recurrencias de fenómenos.


MEMORIA, MIRADA HACIA EL PASADO

En la formación de la persona, el individuo, construye una imagen de sí mismo. La persona, al ser la cara que se presenta frente a la sociedad como la versión más acabada de sí mismo, es el entramado de los valores sociales y las experiencias acumuladas por el individuo en su relación con la sociedad. Las decisiones que toma el individuo en un presente determinado se encuentran fuertemente sujetadas por las experiencias y valores que dan cuerpo a su persona.

La conformación de la memoria es un proceso selectivo similar a la conciencia. La memoria también se sirve de los valores que promueve la sociedad y que son parte constitutivas de la persona. El recordar o el olvidar quedan determinados por los valores sociales que ha interiorizado el individuo a través de la construcción de la persona.

Las experiencias adquieren y mantienen un lugar en la Memoria de acuerdo al grado de significatividad que el grupo les imputa conformando así las estructuras de los valores y principios sociales. Estos marcos valorativos son los orientan la acción de las personas y las relaciones sociales del grupo personas y las relaciones sociales del grupo.


MÉTODO-MEMORIA

La reconstrucción del pasado se hace desde el presente y en función de las necesidades que el ser cognoscente tenga. En términos de la investigación y el proceso de la construcción del conocimiento, esta reconstrucción del pasado, obedece a una pregunta. La memoria, como tal, no tiene un método establecido tal como lo tendría la historia.

Los referentes de veracidad se establecen a partir de la experiencia misma, y en el caso de la memoria social, del consenso de los integrantes del grupo.

HISTORIA-MEMORIA

La historia establece diferentes enfoques metodológicos sobre los que sistematizaría la reconstrucción del pasado, pero además, buscaría sostener la veracidad de sus conclusiones. Sin embargo, en últimas fechas los métodos de la historia se ha sometido a debate en la que se encuentra que la elaboración de una versión acerca del pasado se construye de acuerdo al argumento que busca consolidar el historiador de acuerdo al presente en el que éste se desarrolla. En este sentido parecería que la historia se empata con la memoria.

Trabajo presentado en: 
2da. Edición de las Jornadas de los Jóvenes Americanistas “Circulaciones humanas y de saberes”
Perspectivas transdisciplinarias y diálogos metodológicos
Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos y El Colegio Franco-Mexicano en Ciencias Sociales. México D. F. Junio 2011

Se agradece infintimanete el trabajo de diseño y todo el apoyo recibido de:
 Angélica María Gónzalez Florez



sábado, 14 de septiembre de 2013

Sun Shine


Resistí el paso del tiempo. Vi irse al sol junto con toda mi gente. Hablo con ellos durante la noche.


 

Se anda por la vereda


como león de pasos
suaves.

Se es el suelo, que dirige
a través del tiempo.

Se salta o se anda
a través del trigo en dichos
cortos o largos.

El principio tiene dispuesto el
final. Nada importa tanto
como el trayecto.

Así la espada, así una salto, sólo
si se está a la mitad.

En una ciudad en ruinas
descansaban los vestigios de
una historia pasada.

Sun shine, sun shine, sun shine

De entre las hierbas salieron
hombres, mujeres y fieras
del pasado que convivían
en pasos, sonrisas y recuerdos.

Sun shine, sun shine, sun shine

Estuvimos de las manos
mientras el sol andaba.

De entre los antiguos patios
llegaban las risas y voces de
los niños que jugaban.

A lo lejos sólo pude mirar pequeños
gatos que removían el pasto
y las matas largas de trigo.

En las salas templadas,
la realeza disfrutaba el fresco atardecer,
el silencioso amoratamiento del crepúsculo.

Sun shine, sun shine, sun shine

El rey se fue quedando
dormido hasta convertirse
en león.

Las leonas dejaron sus ropas
y al atardecer prepararon
el tiempo de cacería.

Moon shine, la memoria resiste
En la noche comprendí
que los fantasmas
son momentos que se repiten,
son ciclos que se viven
y gozan a sí mismos.

Efrapi

viernes, 6 de septiembre de 2013

Calzada de los muertos





Imaginé los parajes más lindos de la ciudad prendido de tu mano. Busqué el destierro de todos los fantasmas y encontré el derrotero. 

Me lancé hasta donde pude para encontrar tu verdad y sólo encontré la muerte. Me preocupé por levantarla entre mis brazos, cerca de mis besos, pero ya era un cuerpo inerte. 

Señalé un punto en el firmamento y prometí que ahí sería tu nueva morada...

Al regresar la mirada a la tierra mil civilizaciones habían derrotado al ojo que escucha, al oído que ve, al espíritu de la esperanza. Mil hombres de todos los colores peleaban por ser diferentes ante la luz que sólo ilumina la superficie.

Caminé dando tumbos entre las sombras del olvido, atravesé la Calzada de los Muertos, escupí tres veces sobre tu ausencia.

Con el último esfuerzo logré solicitar que nadie me molestase, elegí la soledad como el refugio perfecto en donde todo se desvanece. Desaparecí de tu mirada.

Eufemio Franco Pimentel

martes, 13 de agosto de 2013

Caída alegórica de un carruaje alegórico.






Al final, la verdad no es tan divertidad.


Bueno, resulta que yo andaba en un evento muy importante. El carro alegórico trataba sobre la importancia de guardar la figura. Así que yo andaba ahí, salte y salte, mostrando un elegantísimo “smoking”, sin cigarro. En la mano derecha yo portaba un bastón al estilo del que traía Mandrake El Mago y con la otra mano aparecía y desaparecía figuritas varias. A veces un ramo de flores, a veces unos patitos de plástico o cualquier otra figurilla que pudieran y quisieran guardar. Pero lo mejor del espectáculo, de este tipo de espectáculos, sólo podría ser protagonizado por una bella dama. Por su puesto, por su pollo.

El carruaje pasaba justo enfrente de la plaza más importante de esa ciudad, que mejor no nombraré. Por suerte, además del espectacular escenario que se habían montado sobre el móvil, éste tenía un buen sistema de audio que hacía posible amplificar el redoble de las tarolas. La gente se acercaba emocionada, el show estaba por comenzar. ¡Con ustedes, Nancy, la mami de la figurita! Los reflectores apuntaban a la monumental mujer de ojos, ¡ojona!, y caderas enormes. Yo, con una reverencia daba la bienvenida a la modelo y, con el bastón, enfatizaba las ovaladas líneas y pliegues del trajecito de terciopelo rojo, algo así, como si tratase de subrayar lo que de por sí ya era importante.

A continuación seguí con la rutina de siempre, ya saben trucos como “dale de comer al conejito”, “en busca del oso negro”, “el as bajo la manga”, “el del pájaro embrujado” entre otros. En el acto final, en donde yo trataría de cortar por la mitad a Nancy, las luces de la plaza se apagaron, los redobles de los tambores crearon una sensación de suspenso. El cañón iluminaba a la muchacha que se metía en la “caja de operaciones”. Cerré todos los seguros para que no pudiera escapar, di vueltas al sarcófago de la ilusión, para dar veracidad del acto. Todos eran testigos de que la caja era inviolable, y que de Nancy tan sólo se alcanzaba a mirar la cabeza, los brazos y los píes. Estaba realmente atrapada.

Los tambores callaron y la plaza quedó en un silencio expectante. Dí unos últimos golpes con el bastón elegante sobre la caja, moví los brazos y recé unos conjuros mágicos -alakazam, el chorejas se enjaretó el pan-. No estoy muy claro, no sé si fueron efectos especiales o de verdad en el cielo se trazó un fuerte y sonoro rayo. Levanté el serrucho y me dispuse a cortar la caja por la mitad. La gente comenzaba a murmurar nerviosamente. 

En la medida en que avanzaba el serrucho, el barullo iba tensando el ambiente. Nancy, y todo su profesionalismo, se quebraron por la mitad.  El serrucho apenas había entrado dos centímetros en la madera, pero toda ella pataleaba dentro del cajón como sí la hoja filosa hubiese llegado a su cuerpo. La gente, que no perdía detalle de lo que sucedía, pasaba del nervio y del suspenso al miedo y la incertidumbre. Nancy se esforzaba por salir contorneándose desesperadamente, ya no la pude tranquilizar y decidí abrir los seguros. 

Amigos míos, esto que les digo jamás me había ocurrido, incluso ahora que lo cuento me sorprendo y dudo de que haya pasado. Pero una vez que Nancy estuvo fuera del “sarcófago de la ilusión” todos quedamos atónitos viendo toda su delgadez. Nancy había perdido esa figura que la hacía coqueta y agradable a la mirada de los espectadores. Su belleza se había desvanecido de entre su piel y su huesos, ahora sólo quedaba un cuerpo vulímico deseoso de vida.

Después de un silencio pesado, de entre el público se escuchó –Embusteros, manipuladores-. Y ese fue el detonante. La gente comenzó a caminar alrededor del carruaje, algunos buscaban subirse y tomar a la muchacha para destrozarla. La magia es el arte de las ilusiones, pero la humanidad tiene sus imágenes que toma por verdades y a las que jamás quiere renunciar. ¡Y sálvense como puedan de la gresca!, mano, esa fue toda una hecatombe. Y ahí, queridos míos, fue como en algún momento me lastimé la rodilla.

Una caída alegórica. También he buscado algún tipo de mensaje escondido. Así fue como pasó. Momentos antes de la final de Brasil contra España, tal vez como dos semanas antes. Yo andaba jugando al futbol, entrenando fuertemente para desempeñar el lugar del Messi que Iniesta necesita para ganar una copa de confederaciones. Fue en el medio campo, recibí el balón sin marca y fácil de controlar.  Lalo quién me había mandado la bola, atravesó el circulo de la media cancha a mis espaldas y se encaminó hacia el lado izquierdo del área grande. Yo venía buscando opciones por la banda derecha y, mano, el pié se me clavo al pasto. Digamos que pise con la punta del dedo gordo derecho. De re-ojo alcancé a mirar como la pierna se doblaba, de la rodilla para abajo, hacía afuera del cuerpo. Ya les había comentado, fue una jugada absurdamente estúpida y me hizo enojar muchísimo. Así que bueno, de aventurero quedé como el chico que pisa mal y eso, amigos, no atrae a las chicas. 

Lo que tengo es un alongamiento en los ligamentos de la rodilla. Requiero reposarla a lo largo de este mes. Para tal efecto hay que usar muletas y un coso que prohíbe que doble la pierna. Y seguramente cuando regrese a la cancha lo tendré que ir haciendo de a poco. Así que bueno, también pasa que la verdad, luego no es tan divertida. Yo espero acercarme el domingo a las 3 y ver el juego.

Eufemio Franco Pimentel